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Reversilión (Reversión+Rebelión)

Desde que la Consellería de Sanitat de la Comunitat Valenciana, anunció a la empresa Ribera Salud que a partir del 15 de Octubre se haría cargo del servicio médico del hospital universitario de Torrevieja (se cumplieron los 15 años de cesión) para pasar a ser completamente público, se abrió un debate que como se preveía, ha ido a más hasta convertirse en guerras de intereses, declaraciones, pancarteos y enredos varios. 

Imaginen que tienen una casa y la alquilan a unos inquilinos que firman un contrato (pongamos 6 meses) y entran a vivir. Al cabo de los 6 meses cuando les corresponde dejar la vivienda, se niegan a irse con la excusa de que han cuidado muy bien la casa. Pues a grosso modo esto ha pasado en el hospital de Torrevieja.

Pero esto no es tan simple. Resulta que Ribera Salud es una empresa privada que  como cualquier empresa, tiene un fin económico o sea obtener beneficios de su gestión. Para esto, procura contratar el personal cualificado que le conviene o interesa, pagar los sueldos que le conviene e interesa y si le conviene o interesa, prescindir de ese personal o ampliar sus contratos. Vamos, lo que vulgarmente se dice  “a dedo“ o “enchufaos”, como hace legítimamente cualquier empresa privada. Por su parte, la empresa pública trabaja sobre la inversión que proviene de los presupuestos pagados  con nuestros impuestos. Pero a diferencia de la gestión privada, para acceder a los puestos de trabajo se necesitan unos requisitos, que serán buenos o malos pero son igual para todos, sin los cuales no se puede acceder a un puesto público, ya sea médico, docente o administrativo. 

Hasta aquí bien, el problema viene cuando el obligado desalojo viene acompañado de ruido, informaciones tendenciosas e intentos de desestabilización. Me explico, hay una plataforma que da por hecho que con el cambio, todo va a ir a peor, que se van a perder puestos de trabajo, que van a volver las dos camas por habitación y que prácticamente se va a implantar el caos por los pasillos del hospital. Miren, un médico cuando termina su carrera hace el juramento hipocrático y tiene dos opciones, que pasa por ser contratado por una empresa privada (Rivera Salud por ejemplo) o la pública, donde para acceder tendrá que hacer el MIR y acceder a una bolsa de empleo. Esto no quiere decir que el médico en cuestión no sea profesional, sino que dependiendo del destino que elija, necesitará unos requisitos administrativos diferentes, o sea que de nada sirven esas concentraciones y pancartas que solo sirven para marear y confundir al que no está informado. Por supuesto que ahora habrán muchas quejas por listas de espera, organización, consultas, etc., exactamente las mismas que habían antes.

Personalmente, por edad (que remedio) y a lo largo de mi vida, he necesitado los servicios hospitalarios como todo quisque (operación de apendicitis, del ojo, rotura de hueso de la muñeca, el nacimiento de mis hijas) y he pasado por Redován, Alicante, San Bartolomé, Torrevieja y por algún privado, pues la verdad es que no tengo queja del trato en ninguno. Hay un refrán que dice “que cada uno cuenta la procesión  según le va“ y siempre habrá desafortunadamente a quien le vaya mal en una estancia hospitalaria, ya sea pública o privada, pero de ahí a presuponer y publicitar en vías públicas que todo va a ir mal, huele un poco a unos intereses que lejos de buscar el beneficio de todos, busca el apaño de unos pocos. 

Como siempre, es una opinión personal que no tiene que coincidir con otras, ni pretende convencer a nadie. 

Juan Carlos García Sala - torrevejense del Sequión

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08-12-2021

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